Me encantan las tormentas de verano. Estar sentada en el suelo de mi habitación entre papeles y escuchar cómo empiezan a caer unas cuantas gotas de lluvia en el patio, siendo preludio de algo más fuerte, el olor de esas gotas sobre la tierra, el aire entrando por mi ventana y moviendo los móviles ayudándome a evadirme de los apuntes y dejar la mente en blanco...
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